La coordinación, clave para la ayuda a las personas dependientes

Si algo hemos aprendido de la crisis sanitaria en la que nos hemos visto envueltos, ha sido lo relacionado con la necesidad de una mejora en la coordinación para la ayuda a las personas dependientes. Recientemente, diferentes organismos han exigido al gobierno nuevas estrategias para paliar las debilidades evidenciadas de cara al cuidado de las personas dependientes durante los últimos meses.

Algunas de estas instituciones han sido UGT, CCOO, CECO y la CEPYME. Todas ellas han elaborado de manera conjunta un documento en el que proponen nuevas estrategias para paliar las diferentes situaciones a las que nos hemos tenido que enfrentar durante los últimos meses. Las cuatro organizaciones están de acuerdo en que es necesario volver a redefinir la Ley de Dependencia. Ésta debe recuperar el significado y el protagonismo con el que nació. Una situación que se ha visto especialmente cuestionada dada la sucesión de los acontecimientos a los que como sociedad nos hemos tenido que enfrentar la erupción del coronavirus.

Con los rebrotes en el horizonte

Como sociedad, nos enfrentamos a un momento único. Lejos de haber superado la crisis en la que nos hemos encontrado envueltos como consecuencia de la irrupción del coronavirus, actualmente el principal peligro está relacionado con los rebrotes que están surgiendo alrededor de todo el territorio nacional. Actualmente, España es el país en el que mayor incidencia está teniendo el virus una vez más.

Una situación que pone de manifiesto la necesidad de proteger a los sectores más vulnerables. Uno de ellos, lo configuran las personas en situación de dependencia. Cuyo bienestar es responsabilidad de todos los profesionales del cuidado sociosanitario que existen actualmente en nuestro país.

Como ya quedó latente durante las primeras semanas en las que irrumpió la pandemia, no existe un número de profesionales titulados que sean capaces de abarcar la demanda existente. Tanto es así que el gobierno, durante las primeras semanas de confinamiento, permitió a las residencias contratar a personas que no contaban con la titulación necesaria.

La atención sociosanitaria se mantuvo, durante los meses de confinamiento, como una de las profesionales más demandadas. Con una oferta que era imposible de abastacer ante una situación de emergencia como en la que nos encontrábamos.

Hacia un modelo de atención integral

Los interlocutores sociales apuestan por la gestión de un modelo de atención integral, capaz de satisfacer una doble vía: la social y la sanitaria. Disponer de un sistema de información que permita en todo momento tener el máximo control posible sobre todas las personas que se encuentran recibiendo esta atención es clave. De esta manera, la tarea de controlar la gestión de las situaciones de riesgo, será mucho más sencillo de llevar a cabo.

A través de este mismo sistema, se podría llevar a cabo una implementación de diferentes protocolos específicos a la hora de identificar y tratar todos los casos derivados de la COVID-19. Proporcionando una gestión integral que permitirá controlar todo el flujo de la enfermedad, así como evitar los posibles rebrotes a partir de una detección temprana sobre cada individuo.

Conviene recordar que nos encontramos ante una enfermedad que incidido de manera directa en la población más mayor. Por lo tanto, activar los mecanismos necesarios que permitan reducir al máximo cualquier posible amenaza es fundamental para nuestra sociedad.

Volver a replicar la misma situación vivida durante los meses de marzo, abril, mayo y junio supondría poner en peligro la vida de centenares de miles de personas. Atajar esta problemática cuanto antes, debe convertirse en el objetivo principal de todos los gobiernos de Europa.