Un elemento fundamental en cualquier hotel

No pensemos que, porque estemos en otoño y hayamos entrado de lleno en la temporada baja, los hoteles deben bajar la guardia, nada eso. Un hotel por poca gente que pueda recibir ahora que el invierno está detrás de la esquina siempre debe estar en perfecto estado ya que nunca se sabe cuándo el futuro les puede deparar unos cuantos autobuses de jubilados que vienen con ganas de fiesta y sobre todo con ganas de encontrarse habitaciones muy pero que muy limpias. Todos sabemos cómo son las personas mayores, de hecho, yo si me pongo a pensar en mi abuela me doy cuenta que en el hotel va a dar mucha guerra sobre todo porque las abuelas suelen ser muy detallistas, suelen ser muy peculiares, con esto quiero decir que aun estando limpio si no se hace como a ellas les gusta siempre suelen poner más de una pega y no solo es que lo comentan entre ellas, sino que se entera todo el hotel. Es por ello por lo que me refiero que hay que estar más que pendiente de cualquier detalle, ya que los van a mirar con lupa eso seguro.

Que las habitaciones deben estar limpias no nos cabe la menor duda, sobre todo un elemento fundamental que a mi juicio es el que más debe ser mirado, la lenceria para hoteles es sin duda alguna la prioridad de todo hotel para que el confort del cliente sea el más adecuado, para que la satisfacción durante su estancia sea sin duda la mejor, así que se debe estar muy pendiente de que la selección del tejido y el proceso de lavado sea el adecuado, para que el cliente pueda deleitarse de su buen estado y de su olor agradable. Es por ello que los hoteleros deben apostar por distribuidores de bandera, no cualquiera ofrece el mejor tejido por ello es importante contar con distribuidores que además sean fabricantes, que ofrezcan el cien por cien algodones sin reticencias, y que muestren con ello que los clientes son los más importantes.

Por supuesto la lavandería tiene mucho que ver sobre todo en el cuidado posterior, gente que sepa a la perfección como cuidar los tejidos no solo le alarga la vida al mismo, sino que además consigue que el cliente quede plenamente satisfecho. Es la mejor manera de conseguir que los hoteles, aunque no sea verano sigan apostando porque la gente los siga visitando dados sus buenas condiciones y su grado de disponibilidad en cuanto al cuidado de su clientela se refiere.