¿Cómo contar las leyendas a los niños?

Las leyendas son parte de todas las culturas, puesto que transmiten información de generación en generación, para que no se olviden estos relatos que están basados en hechos reales, pero al momento de pensar cómo adaptar estas leyendas para niños pequeños, pueden surgir muchas interrogantes, puesto que las leyendas en muchas ocasiones nos presenta situaciones tensas, o nos presentan personajes que han logrado la gloria mediante hechos heroicos, sin embargo, también existen leyendas en las cuales se encuentra un ambiente perturbador, tratándose de leyendas que son de terror, pero que debemos contar a los niños para que éstos estén en conocimiento de las mismas.

Por este motivo, es que al momento de contar leyendas a los niños pequeños se debe tener en cuenta que son mentes muy sensibles, y son muy frágiles, puesto que cuentan con una gran imaginación, por lo cual debemos adaptar todos estos relatos para que los niños puedan escucharlos sin tener terrores nocturnos, especialmente cuando se trata de leyendas terroríficas del sitio donde viven. Por otra parte, no todas las leyendas implican una historia de terror, puesto que existen muchas leyendas que nos dejan grandes enseñanzas, y que a pesar de estar escritas para las personas adultas, con unos pequeños retoques en la historia podemos adaptarlas fácilmente para los niños.

Por lo tanto cuando quieras contar cualquier tipo de leyenda a los niños, lo mejor es que la adaptes a su nivel, puesto que en ellas pueden existir muchas palabras que resulten extrañas para los pequeños, razón por la cual siempre es mejor utilizar un lenguaje muy sencillo, que permita que los pequeños puedan imaginar la historia de una manera sencilla. Pero si por algún motivo no sabes por dónde empezar, pues entonces puedes seguir el enlace que te he dejado anteriormente, ya que en él encontrarás un sin número de leyendas, las cuales están especialmente adaptadas para contarlas a los niños pequeños, para que de esta manera no vayas a generar conflictos en el cerebro de los pequeños, porque recuerda que la imaginación de un niño es infinita y puede transformar todo lo que le contemos en imágenes de manera muy sencilla.